Un símbolo que convoca.

Fecha: 18/11/2023

A lo largo de la historia, la enseñanza no solo ha estado sujeta a la palabra escrita. Esto se debe a que los lectores han ido asumiendo la competencia  de la lectura a través de los años. Siglos de historia del arte, nos muestran qué alentador ha sido para muchos en la fe, la Biblia escrita y rezada sobre los muros de las amplias catedrales y templos. También en los hogares, el ícono ha cumplido, desde muy temprano, en la historia del cristianismo, un lugar irremplazable.

Naciendo en los sectores más vulnerables, se dirigía en los primeros siglos, a todos aquellos que no pudiendo acceder a una Biblia en su dimensión del texto escrito, podían acceder a los templos pintados o a los íconos particulares que se pintaban para las familias y en las calles también. Hoy, aún podemos apreciar, en muchas ciudades, no solo de Europa, sino también en América Latina la repercusión amplia que el ícono, en todas sus dimensiones, ha tenido.

Hoy, como antaño, esta práctica necesita ser renovada y actualizada.  La imagen, tiene la ductilidad  de ser una puerta llena de dulzura para todas las edades y un recurso eficaz. La periferia y los sectores más vulnerables son merecedores de la belleza expresada en los íconos, que muestran la historia de la Iglesia.

 

 

Buenos Aires, 17 de noviembre de 2023

 

 

 

 

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