Una vocación universal a la santidad
“Nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor” Ef 1,4
Un primer elemento de interpretación, en lo que respecta a la dimensión hagiográfica de los íconos es su percepción geográfica y etnográfica. Hay que sumar a estos aspectos, la receptividad eclesiológica del contexto en el que se gestan los íconos de los santos. Toda persona humana es elegida y amada por Dios y los santos son aquellos que han respondido, con su vida, a un llamado. Un Padre que ve, llama y convoca. La bondad es la lógica y la misericordia, la viga maestra (MV 10).




