Cristo, antropología y símbolo

Fecha: 28/11/2023

“Siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Flp 2,6-9

 

     Los íconos de Cristo transmiten diferentes aspectos de su vida y enseñanzas.

Esta dimensión cristológica presupone una antropología, es decir, una percepción de la persona como un ser abierto y capaz de elevación. Cristo representado sobre tablas es una respuesta a la cuestión sobre el sentido de la persona humana en la historia.

De este modo, la imagen de Jesús, nos muestra el camino y el destino.

Por tanto, en cada momento de nuestra vida, se encuentra misteriosamente escondida la vida de Jesús en la dimensión de su muerte y resurrección. Un momento escatológico, dormita en cada instante.

Es así que, la Fe en Cristo, creer en Él, quiere decir confiar y edificar sobre el poder de Dios que actúa en Jesús.

Fe significa, por tanto, «dejar actuar a Dios», «dejar que Dios obre». Esta fe no es algo puramente privado e interior, sino una respuesta al amor de Dios y al mismo amor al prójimo.

La separación entre fe y vida es la alienación que caracteriza a la época moderna casi en su totalidad. El símbolo del ícono viene en nuestra ayuda y convoca a un camino de vida unitiva, de reconciliación con uno mismo y con el prójimo, siguiendo los pasos de Jesús y de sus enseñanzas.

 

 

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