El ícono, vía de la belleza.

Fecha: 18/11/2023

La imagen del ícono es la propuesta de un camino, que tiene como perspectiva, la búsqueda de la belleza. Lo mismo que el reino de Dios es una realidad escatológica que remite al futuro, también los íconos son “signa prognostica”, asomo, crepúsculo matutino de la nueva creación, anticipación de un futuro abierto.

Es posible pensar los rostros que surgen en los íconos como algo nuevo y no como un final feliz, escribir un ícono no es resolver un problema sino proponer un camino. Esto implica que la categoría de camino lleva en sí, implícita, la categoría de “proceso”. La misma palabra lo indica, es progresivo, camina, va hacia delante y es a la vez escatológico, “anticipa” lo que vendrá, el futuro. Este proceso del cual el hombre es sujeto, es un acontecimiento transformador, que se da como un don y que exige en su dinámica, sus frutos. Lo que propone el ícono es desvelar y descubrir la verdad y la belleza del que escribe y a la vez del que lo contempla.

Esto nos propone una noción dinámica y participativa de una experiencia de Dios. En cada momento, dormita una posibilidad de “ser”, que la imagen viene a despertar. Existen modos de acción que nos llevan a reconocer este despertar mediante la imagen del ícono, tales como: estar con los contemporáneos en clave relacional, escuchar a Jesús en la vida de la gente.

Se trata de una identidad, que se va desarrollando en clave dialogal, no de una teología “perennis”, aplicable a todos y a todos los tiempos.  Buscar caminos de empatía es una forma nueva  de creer, que nos hace crear.

 

 

Buenos Aires, 18 de noviembre de 2023

 

 

 

 

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